domingo, 29 de julio de 2012

Muchas, pequeñas y esclavas


¿Para qué quiero libertad de expresión si luego no sé lo que digo? Decía críticamente Emilio Lledó, quien apuntaba a la pérdida de significado de las palabras como el del troquel de una moneda con el uso. Desde hace ya muchos más meses de los deseables se habla de la crisis una y otra vez, se segmentan las causas de la misma, se demoniza a unos cuantos y se evita hablar de la raíz del problema, entre tanto se especula con nuestra prima de riesgo y nos acercamos al abismo cada vez más.
Y sí, se habla y se dice pero en verdad no se cuenta nada. Está en boca de todos que los problemas de España son estructurales, y no deja de llamar la atención que “sabiéndose” cuales son los problemas no se solucionen. En mi opinión es porque “problemas estructurales” es uno de esos términos ambiguos de los que se abusa, que todos emplean y pocos saben lo que significan, si es que significan algo, claro está. Entre tanto, el barco se hunde.
El problema estructural es de hondo calado, y la acción llega hasta el último estrato. Seré más concreto, el problema de España es usted (y mal que me pese yo también). La acción incorrecta primera es la suya. Su acción es errónea y se mantiene en el tiempo, y consecuencia de ella surgen otras acciones indeseables generándose un efecto de bola de nieve con actos cada vez peores por parte de terceros que uno a uno nos lleva hasta la situación actual.
Un español medio un día hace una llamada privada desde el teléfono del trabajo, mientras tanto otro se lleva unos folios a su casa, otro transige con que le hagan una chapuza en casa sin factura para ahorrarse el IVA, y lo mejor de todo es que nadie se siente culpable, pues lamentablemente siempre hay uno que ha hecho algo peor, ya sea el político de turno, ya sea otro banco y su agujero negro. En consecuencia, como los hay peores el españolito se auto-licencia para ser igualmente inmoral en lugar de exigir responsabilidades, que es lo que se debería hacer.
Así pues, no se sienta diferente del político que malversa, porque tal vez son muchas las personas que si detentaran ese poder serían igualmente corruptos. Habida cuenta de que si el político está ahí no deja de ser porque la mayoría lo eligieron.
Solucionarnos a cada uno de nosotros es harto complicado. España es un país que navega en un mar pobre de valores y de espíritu crítico. Cambiar esto precisa de un golpe de timón en el ámbito de la educación, y eso no va a pasar, pues el político es el que tiene el timón y él vive de ello. Él vive de su ignorancia, de su falta de capacidad de reflexión, de su banal individualidad y por tanto, de su incapacidad de acción. Y pérmitame una aclaración, la educación no es sólo para la escuela y para los niños.
Somos un país donde no todos somos iguales. Ni en derechos ni en capacidad de voto, pues no todos los votos tienen el mismo valor “gracias” al concepto de la representatividad territorial. Somos unos pobre ignorantes que se creen que ser español les hace perder su condición de catalán o de vasco. Derrochamos el dinero en un Estado de las Autonomías que es una auténtica quiebra financiera. Se invierte en educación sólo para separar y no para mejorar, y si para ello hace falta cambiar la historia se cambia y punto, será por falta de revisionistas. Asimismo por aquello de que los que no aprobaban no se frustraran se pulverizaron los mínimos exigibles y al final aquí ya nadie sabe nada, ni los que estudian ni los que no. Una sola generación nos ha bastado para crear a los ninis. ¿Dónde ha quedado aquello de joven pero sobradamente preparado?
Lo peor de todo es que el problema está tan enquistado y que son tantos los beneficiados que no alcanzo a ver una solución eficaz no traumática. Las medidas económicas adoptadas hasta el momento han sido subida de impuestos y bajada de salarios a los funcionarios. Medidas no eficaces y que tan sólo generan un empobrecimiento general en la población que para nada supondrá una activación económica. Se culpa a unos pocos primero y a otros pocos después, en un eufemismo que no responsabiliza al ciudadano sino que lo define de víctima pero que sobre el que por un contrario recae el esfuerzo siempre en forma de recorte. De esta forma se consigue que el pueblo se ocupe en pelearse consigo mismo en vez de conminar al ejecutivo a una toma de decisiones profundas y de calado, las cuales no ocurrirán, porque tenga claro que el gobierno no vela por el interés general, el político se debe a dos máximas, una es él mismo, y la otra es el partido y allegados para los que en verdad trabaja. En consecuencia ningún político eliminará el Estado de las Autonomías, ningún político dejará de inyectar dinero a los partidos políticos y a los sindicatos, ningún político desarrollará un programa educativo de calidad y lo establecerá como obligatorio en todo el estado, ni nadie le garantizará una educación en castellano. Los bancos y cajas seguirán recibiendo tanta ayuda como sea necesaria a pesar de ser los grandes artífices de nuestra ruina, y a las empresas públicas no se les aplicará recorte alguno a diferencia de como se ha hecho con el resto de servicios públicos.
Se oía años atrás que España era un país democráticamente joven y que por ello todavía no sabía serlo. Yo opino que después de 36 años no somos jóvenes, y que lo que no hemos sabido hacer ha sido vivir en democracia. Hemos creado un Estado de Derecho que se ha desvirtuado a sí mismo. Un derecho que en su afán por proteger ha defendido lo que resulta inadmisible. Ya lo decía Goya, “el sueño de la razón produce monstruos”, y esto queda demostrado en el hecho de que una banda terrorista tenga representación política en un parlamento, que no existan consecuencias en un ex presidente del gobierno que reconoce no haber sido sincero siendo las consecuencias de ello el derrumbe del estado de bienestar, que una comunidad autónoma se desmarque de las directrices estatales a pesar de su pésima situación con el consiguiente perjuicio para la totalidad del estado y ante ello no se pueda hacer nada, o que a personas responsables de actos totalmente inmorales e incluso ilícitos les correspondan indemnizaciones millonarias.
Nuestros valores se han evaporado. Nos hemos centrado en los derechos y nos hemos olvidado de los deberes. Somos víctimas de la paradoja de la exaltación del individuo, pues uno por uno creemos ser diferentes, algo especial, y tan sólo somos otra más oveja del rebaño.
España fue un día Una, Grande y Libre. Para nada es mi ánimo defender nuestra anterior dictadura explícita, pero por favor, no sea víctima de la actual pero encubierta. Huya de los que reviven guerras de hace 80 años, pues no recurren a la historia para que usted no olvide quien es, tan sólo quieren que usted crea ser quien a ellos les conviene que usted sea.
De esto se sale, sí, pero se sale trabajando, trabajando todos juntos, con un mismo sentimiento, con una misma identidad y con un mismo objetivo. Se ha de lograr el objetivo del déficit, pero no con recortes populistas que sólo son un parche para un descosido. Se ha de cortar el despilfarro a nivel político, institucional, energético; se ha de invertir en educación, en innovación, aliviar cargas fiscales en el emprendedor; se ha de evitar que aquellos que reciben ayudas no realicen una contraprestación; se ha de evitar el fraude, se ha de reestructurar la función pública, se ha de impedir que ser electo sea una licencia para hacer y deshacer al arbitrio durante cuatro años... El sistema está corrupto, está enquistado en sí mismo. Deseo que pudiéramos remontar y que el necesario cambio viniera de manera no traumática, pero la podredumbre es tan profunda que la única solución es tirarlo todo y empezar de nuevo. La solución tampoco es algo tan imposible, se trata de reinventarnos a nosotros mismo tal y como hemos hecho en otras ocasiones. Se trata de algo muy sencillo, tan sólo hay que crear una Nación.

lunes, 2 de febrero de 2009

Viaje Costa Oeste USA. Diario de

Tiempo ha transcurrido ya desde nuestro regreso, pero por fin me he propuesto vencer la desidia y contar, intentaré que de manera breve y sin perderme en banalidades, el que los cuatro ruteros coincidimos en definir como el hasta ahora mejor viaje de nuestras vidas.
Fueron 16 días de ruta en el que no dimos tregua al descanso, consiguiendo con ello visitar todos aquellos destinos que en principio teníamos previstos.
El viaje lo perfilamos prácticamente en su totalidad desde España, consensuando el mismo en función del tiempo y de los destinos pretendidos. Para ello fueron múltiples los foros y diarios de viaje que leímos, así como otras páginas web, habida cuenta de las dos estupendas guías que al pie referencio.
En ocasiones, reseño algunos de los importes que abonamos en según qué visitas, adjuntando seguidamente la página web donde consultar los mismos en su cuantía actual.
Así pues, sin más preámbulos, esperando que puedan encontrar información útil para sus propósitos, les invito a leer el que fuera nuestro cuaderno de bitácora a través de la Costa Oeste en los Estados Unidos.


BIBLIOGRAFÍA

GUÍAS VISUALES EL PÁIS AGUILAR. California (1998). Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A. Buenos Aires.
GUÍAS VISUALES EL PÁIS AGUILAR. Estados. Unidos Suroeste y Las Vegas (2002). Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A. Buenos Aires.


Capitulación de días y destinos

Día 1 – Llegada a San Francisco
Día 2 – Turismo en San Francisco
Día 3 – Turismo en San Francisco
Día 4 – De San Francisco a Yosemite National Park
Día 5 – Turismo en Yosemite National Park
Día 6 – De Yosemite National Park a Las Vegas
Día 7 – Las Vegas
Día 8 – Las Vegas – Presa Hoover - Gran Cañón – Monument Valley – Las Vegas – Baker
Día 9 – Baker – Death Valley – Barstow
Día 10 – Barstow – San Diego
Día 11 – San Diego – Tijuana (México) – San Diego
Día 12 – San Diego – Los Ángeles
Día 13 – Disneyland (Anaheim)
Día 14 – Los Ángeles – Beverly Hills y Bel Air – San Luis Obispo
Día 15 – San Luis Obispo – San Francisco
Día 16 – San Francisco – Vuelta a casa

Día 1 – Llegada a San Francisco

Inicio - Día 2

Realizamos nuestra llegada a eso de las 21:00 horas del día 14 de septiembre, de modo que tras ir a recoger el flamante coche que alquilamos para nuestra ruta (hete aquí el primer consejo, alquilar un coche de gama alta en los Estados Unidos no supone mucho más dinero, y a tenor de las kilometradas que esperan, sin duda el decantarnos por no escatimar en este sentido fue todo un acierto), nos fuimos directos para nuestro alojamiento en el downtown. Durante el trayecto, a pesar de ser de noche, la ciudad ya dejó vislumbrar que no decepcionaría.
Una vez con las maletas a buen recaudo en nuestras habitaciones, salimos dispuestos a buscar un sitio donde tomar un bocado. Una de las características de San Francisco es que tiene uno de los mayores niveles de homeless, y podemos dar fe que cualquier cosa que os digan en este sentido es poco. Aquello era realmente impresionante, los grupos de vagabundos eran de a diez, y la separación entre grupo y grupo no sería mayor de 15 o 20 metros, sin perjuicio de aquellos homeless que iban en solitario. Por contra, señalar que no molestan lo más mínimo al personal, están totalmente a lo suyo. No es improbable que se acerquen para pedir, pero a la primera negativa no insisten mayormente. Contada la anécdota, decir poco más que saciamos nuestra hambre en una pizzería, de ahí a echar un par de cervezas y directos al sobre, pues nos esperaba al día siguiente una larga jornada.

Inicio - Día 2

Día 2 – Turismo en San Francisco

Día 1 - Inicio - Día 3

Nos levantamos pronto, tónica ésta que mantendríamos durante todo el viaje... y que me valió más de una crítica por sacarlos excesivamente temprano de la cama. Tras un desayuno en las inmediaciones, puntualizar que en los Estados Unidos si algo no constituye nunca dificultad es el encontrar un lugar donde llenar el buche, en el que aprovechamos para consensuar la ruta del día, nos pusimos en marcha rumbo a Chinatown.
La entrada a esta emblemática zona de la ciudad la realizamos por la conocida Chinatown Gateway, localizada en Grant Ave con Bush. Se trata de una puerta diseño de 1970 de Clayton Lee, inspirada en las puertas ceremoniales de entrada a los poblados chinos. Toda ella en cerámica vidriada, está custodiada por dos leones de piedra que amamantan a sus cachorros. Tras ella, se encuentran multitud de negocios regentados por chinos, restaurantes y bazares en su mayoría. La ornamentación de las calles en esta zona deja constancia inequívoca de ello.
Sin hacer mayor reparo, continuamos deambulando por las empinadas calles rumbo al corazón económico de la ciudad, el Financial District. En este sentido, destacar que nuestro modo de hacer turismo es más contextual que no de profundización, o dicho más llanamente, preferimos pasear por la ciudad y ver más o menos todo, que no ir parando y entrando en todos y cada una de los puntos susceptibles de ser visitados.
De esta guisa, pasamos al pie de diferentes edificios de la ciudad: Pacific Coast Stock Exchange, The Bank of California, Wells Fargo History Museum, etc. Destacando entre todos a la Transamerica Pyramid, el rascacielos más alto de la ciudad con sus 260 m. de altura. Sus últimos 64 m. son huecos, siendo su función meramente decorativa. Por la noche, la aguja se ilumina desde dentro lanzando un refulgente destello amarillo.
Una vez ya en la Justin Herman Plaza, aprovechamos para descansar un rato, punto éste en el que se encuentan la Vaillancourt Fountain (seca por limpieza cuando fuimos nosotros), el Embarcadero Center, y ya en la orilla de la bahía, el Ferry Building.
En las inmediaciones del Ferry hay varios pequeños muelles desde los que disfrutar tanto de unas buenas vistas del edificio en sí, como de la bahía, y del Puente de Oakland, que aunque menos conocido que el Golden Gate, resulta igualmente espectacular.
Seguidamente anduvimos a lo largo de la ribera en dirección al muelle 39, lo que supuso pasar por todos y cada uno de los embarcaderos precedentes, trámite éste en el que nos topamos con el muelle desde el que parten las visitas a la isla de Alcatraz.
El referido Pier 39 se trata de un muelle que data de 1905, y que fue remozado en 1978 para semejar un pueblo de pescadores. En él son numerosas las tiendas para turistas, habida cuenta de la animación a cargo de los artistas callejeros.
En adición, señalar que allí mismo se localizan también las colonias de leones marinos que descansan al sol, y que constituyen por sí solos con su presencia y gritos un espectáculo digno de ver.
Continuando con nuestra ruta acto seguido llegamos al luminoso del Fisherm's Warf, enclave donde se localizan los restaurantes especializados en marisco, así como múltiples tiendas, museos y atracciones.
Nuestro siguiente objetivo supuso ascender por la empinada Hyde Street. Las vistas de la bahía y de la isla de Alcatraz que en el transcurso de la caminata se disfrutan, compensan sobradamente la sudada. Además, el paseo es amenizado por un continuo ir y venir de tranvías, así hasta llegar a la que tiene fama de ser la calle más fotografiada del mundo, la sinuosa Lombard Street.
Desde allí pusimos rumbo a Grace Cathedral, edificio éste que pese a su moderna construcción, está inspirado en la catedral de Notre Dame de París. Se trata del primer templo episcopal de la ciudad. Diseñada por Lewis P. Hobart, su construcción se inició en 1928 y no se terminó hasta 1964.
Exhaustos por semejante pateada, pusimos rumbo al hotel, en el que tras darnos un mínimo descanso de media hora, decidimos no esperar al día siguiente, coger el coche e ir a visitar el Golden Gate. Como asistencia a nuestros desplazamientos utilizábamos GPS particular, lo cual suponía pérdidas y un notable ahorro de tiempo. Cruzar la bahía por el que en broma llamábamos el puente de Mapfre, cuesta un peaje de 6 $ por coche (http://goldengatebridge.org), pero ni que decir tiene que merece la pena.
Tal cual pasamos el puente nos introdujimos en el parador que hay inmediatamente a la izquierda. Desde el mirador se puede disfrutar de unas increíbles vistas del Golden Gate, de la bahía y de San Francisco. Además, desde ahí se puede acceder andando con facilidad a la zona peatonal del puente. Así mismo, desde el susodicho mirador pudimos ver que abajo había un residencial con un pequeño embarcadero, circunstancia que nos motivó a bajar con el coche con ánimo de poder hacer una mejor foto del puente, decisión que fue todo un acierto, pues se gana ángulo y se puede fotografiar esta obra de ingeniería en todo su esplendor.
Finalmente, y aprovechando que nos encontrábamos al otro lado de la bahía nos dirigimos hacia Sausalito, antiguo y pintoresco pueblo de pescadores al que llegamos ya atardeciendo y por el que hicimos poco más que dar un breve paseo y tomar una cerveza. El pueblo está bien, pero tampoco tiene nada que lo haga especialmente reseñable, máxime en comparación con el resto de San Francisco.
Una vez en el hotel, decidimos poner el broche al día yendo a cenar a Chinatown. Nos metimos en un restaurante, obviamente chino, y elegimos el típico menú en función del número de comensales. La comida no es exactamente igual que la que se ofrece en este tipo de restaurantes en España, pero las diferencias tampoco son notables. Destacar que al final nos dieron las típicas galletas de la suerte.

Día 1 - Inicio - Día 3

Día 3 – Turismo en San Francisco

Día 2 - Inicio - Día 4

Consecuencia de la paliza que nos dimos el día anterior, nos levantamos cansados, si bien contentos por el desarrollo de nuestro primer día y con ganas de seguir conociendo la ciudad. La jugada fue idéntica que el día anterior, fuimos a desayunar y allí perfilamos la ruta. Teníamos claro que por la tarde visitaríamos la isla de Alcatraz, de modo que configuramos la mañana en función de tal vicisitud.
Cogimos el coche y repetimos parte de la ruta que hicimos el día anterior caminando, esto es, subir por Hyde Street para a continuación bajar con el coche por Lombard Street. Desde ahí nos dirigimos al Presidio. Se trata de una extensa zona ajardinada que discurre al margen de la bahía, con las consiguientes vistas de la misma. El sitio es bonito, pero tampoco merece mayor mención.
De vuelta paramos para visitar el Palace of Fine Arts y Exploratorium, edificio neoclásico construido en 1915, en el que destaca la cúpula que se alza a los pies de una pequeña laguna, y que nosotros pudimos contemplar revestida por andamios.
Nuestra siguiente visita, como ya he citado anteriormente, fue la isla de Alcatraz. Habíamos leído en diferentes diarios de viaje acerca de la conveniencia de comprar los tickets al respecto el día anterior consecuencia de la solicitada que ésta se encuentra, si bien, no sé si sería por ser septiembre, pero en nuestro caso no fue necesario (nos cercioramos de ello el día anterior cuando pasamos por la puerta). Tal cual adquirimos los pases, 26 $ por cabeza (www.alcatrazcruises.com) montamos en el siguiente ferry.
La visita guiada se encuentra muy bien organizada y el precio incluye todo lo necesario, es decir, traslado de ida y vuelta a la isla, acceso a la prisión y alquiler de los auriculares con la narración en español. También se puede adquirir un folleto que se coge libremente y se debe pagar voluntariamente, y que contiene un croquis de la isla y una sucinta narración de su historia.
El paseo por la prisión lo vas haciendo a tu marcha, mientras el dispositivo de audio te va contando datos y anécdotas del lugar en general, y de lo que ocurrió en algunos puntos concretos del mismo según se va pasando por ellos.
Después de Alcatraz hicimos recuento para cerciorarnos de que no habían dejado a ninguno encerrado, y pusimos rumbo al Civic Center, en cuyo centro se erige el colosal ayuntamiento, terminado en 1915 y cuya cúpula barroca, réplica de la de San Pedro en el Vaticano, supera en altura al capitolio de Washington.
De ahí fuimos a merodear por el Golden Gate Park, que con sus 5 km de largo y casi 1,6 de ancho, se extiende desde el océano Pacífico hasta el centro de San Francisco. En su interior se encuentran distintos puntos de interés: la California Academy of Sciences, el Shakespeare Garden, Stow Lake, la reserva de búfalos... entre los cuales nos decantamos por el Japanese Tea Garden, si bien, comoquiera que cuando llegamos ya no permitían el acceso, pues cerraba a las 18:00 horas, reconfiguramos nuestra ruta para, aprovechando que nuestro tour tenía inicio y fin en San Francisco, visitarlo en nuestro último día, de modo que cogimos de nuevo el volante y nos fuimos directos a la intersección de Castro Street con la calle 18, o lo que es lo mismo, las denominadas cuatro esquinas más gays del mundo.
A escasos metros, con su emblemática marquesina de neón de 1922, se localiza el Castro Theater, que es el más lujoso y mejor conservado cine de la ciudad.
Así pusimos broche a nuestro tercer día en las Américas. Volvimos al hotel y descansamos de cara a la jornada de viaje que hasta el Parque Nacional del Yosemite nos esperaba al día siguiente.

Día 2 - Inicio - Día 4

Día 4 – De San Francisco a Yosemite National Park

Día 3 - Inicio - Día 5

Para el Parque Nacional de Yosemite optamos por pernoctar dos noches, cabe aclarar en este sentido que la ruta la perfilamos casi por completo desde España y por tanto, la práctica totalidad de alojamientos a lo largo del recorrido los teníamos previamente reservados.
En consecuencia, el primer día lo íbamos a dedicar a cubrir el trayecto, para lo cual en principio había tiempo más que suficiente, si bien, dos percances nos supusieron una notable demora (tuvimos que cambiar de coche porque el maletero se quedó bloqueado y no podía abrirse, y una vez ya en las inmediaciones del parque por hacer caso al GPS nos metimos en una pista cuyo camino tuvimos que deshacer). Así pues, llegamos al parque al atardecer. En la entrada tuvimos que detenernos ante una caseta, donde un guarda nos informó tanto de la obligatoriedad de pagar, la entrada fueron 20 $ por el vehículo (http://www.nps.gov/), así como de la conveniencia de coger un pase anual en función de cuantos parques fuésemos a visitar. En nuestro caso, vía vehículo sólo pretendíamos visitar un parque más, el Death Valley, motivo por el cual pagamos el pase por el vehículo y punto. Destacar que dicho guarda fue extremadamente amable y consciente de nuestra condición de extranjeros, se molestó en hablar el inglés más comprensible que hasta la fecha haya escuchado.
Una vez en el parque seguimos las indicaciones de nuestro navegador hacia el Wawona Hotel, trayecto en el que no pudimos evitar detenernos para hacernos una foto con el impresionante espectáculo del atardecer. Al llegar al hotel, éste nos sorprendió gratamente. Se trata de un edificio principal y dos bloques más, todos ellos de estilo colonial, que en combinación con el paisaje fraguan una bonita estampa. El servicio, muy amable, nos recordó entre otras las precauciones a tener en cuenta respecto de los osos. La información en este sentido es continua en todo el parque.

Día 3 - Inicio - Día 5

Día 5 – Turismo en Yosemite National Park

Día 4 - Inicio - Día 6

Esa noche dormimos como troncos, pero como siempre, nos levantamos temprano y tras un opíparo desayuno, nos pusimos en marcha. El parque es inmenso, y se encuentra plenamente preparado para visitarlo en coche. Comoquiera que sólo disponíamos de un día, pues al siguiente nos esperaba una nueva kilometrada, vimos todo con excepción de las Tuolumne Meadows, praderas éstas que nos fueron recomendadas en el hotel por un huésped americano, pero cuya localización precisaba un día más para ser visitada.
El primer punto al que accedimos fue la zona más occidental del valle, punto desde el que nos quedamos boquiabiertos con la mole de granito que constituye el Gran Capitán. Se trata de una pared lisa de 1370 m de vertical, en la que con un poco de paciencia pueden distinguirse los escaladores que a ella se enfrentan.
De ahí, fuimos al centro de visitantes, donde vimos en una proyección que no fue sino un tostón que lo único que nos hizo fue perder media hora. Tal cual salimos, fuimos paseando hasta las Yosemite Falls, cascada que en dos saltos (Upper Yosemite Fall y Lower Yosemite Fall), cubre una caída de 740 m. Lamentablemente no pudimos disfrutar de este espectáculo, pues recién pasado el verano las cascadas se encontraban completamente secas.
A continuación cogimos uno de los buses gratuitos que recorren el parque y nos apeamos en la parada que nos dejaba a los pies de la pista que tras un breve paseo, llevaba hasta el Mirror Lake, en el cual se refleja el paisaje, según dicen, porque también estaba seco. En cualquier caso, las vistas del Half Dome merecen la pena.
La siguiente meta era Glacier Point, un excelente mirador de todo el valle emplazado en un saliente rocoso a 980 m de altura. Para ir hasta allí tuvimos que coger el coche. Las vistas son impresionantes, con especial mención al anteriormente referido Half Dome, el cual se eleva casi 1600 m sobre el valle, y cuya forma, como su propio nombre indica, es como si hubiesen partido la masa de roca por la mitad.
El broche a nuestro recorrido por el Yosemite National Park lo pusimos en el Mariposa Groove, que es la zona en la que se localizan las gigantescas secuoyas. Algunas con más de 3000 años de edad, 75 m de altura y 9 m de diámetro. Aquí se nos empezó a hacer de noche, motivo por el cual no nos dio tiempo a visitar la secuoya túnel, la cual, si recibe tal nombre, se entiende que debe ser aún más espectacular que la de la foto, que no era más que una secuoya más bien discreta. Cuando emprendimos el regreso se veía ya muy poco. Afortunadamente no nos encontramos ni con los osos de los que tanto se habla, ni con los pumas, ni con nada parecido. Ni que decir tiene que tanto mejor.
De nuevo en el hotel, a cenar y a la cama, al día siguiente nos esperaba la mayor distancia que cubriríamos en coche de un tirón: desde Yosemite a Las Vegas (Nevada).

Día 4 - Inicio - Día 6